El Pequeño Teatro Magallanes: una página de la historia del Teatro en España

Feb 1, 2017 | Cultura, Distrito | 0 Comentarios

Antonio Rodríguez de Prada.

Aunque el Teatro Alfil o los salones de actos de los Colegios Mayores acogían habitualmente representaciones de grupos independientes, el Pequeño Teatro Magallanes fue la primera sala de una compañía independiente en España, el Teatro Experimental Independiente.

El grupo encontró el local de la calle Magallanes 1 en 1971. El arquitecto Pablo Carbajal adaptó la sala para que pudiera cambiarse en cada montaje, con un aforo de 80 butacas. Por falta de espacio suficiente para cumplir con requisitos establecidos por la normativa entonces vigente, como bambalinas, telón de acero o apuntador, no se pudo clasificar como teatro y para que pudiera funcionar hubo de registrarse como café-teatro.

En horario de mañana los actores realizaban trabajos de improvisación, expresión, emoción y voz, inspirados en el Método de Lee Strasberg, con maestros como William Layton y Arnold Taraborelli. En las sesiones participaban también actores profesionales que no pertenecían al grupo, pero se interesaban por la innovación de las técnicas de interpretación, entre ellos Ana Belén, Marisa Paredes, Enriqueta Caballeira, Tina Sainz, Massiel, o Eusebio Poncela.

El TEI presentó entre julio de 1972 y junio de 1976 trece montajes propios, además de presentar espectáculos de grupos invitados, como The Roy Hart Theatre, Tábano, Esperpento o La Cuadra, y algunos conciertos. La mayoría de los montajes rechazaban destacar nombres de director, actores o escenógrafos, presentándose como creación colectiva.

El primer estreno fue Lo que te dé la gana, basado en Noche de Reyes, de Shakespeare, y alcanzó más de trescientas representaciones. Siguieron montajes como Historia del Zoo, de Edward Albee, ¡Oh papá,pobre papá,mamá te ha metido en el armario y a mí me da tanta pena! , de Arthue Kopit, o Amantes: vencedores y vencidos, de Brian Fiel.

En septiembre de 1972 se estrenó Después de Prometeo, una pantomima con textos poéticos, bailes, gritos, sonidos y expresión corporal, una creación inspirada en Esquilo en que los actores se entremezclaban con el público. Los inspectores de la censura comprobaron que en las representaciones había parlamentos no autorizados y la obra fue prohibida, prohibición que se motivó en la insuficiencia de camerinos. Después de Prometeo tuvo que ser sustituida por un montaje improvisado en pocos días de Historia de un Soldado, escenificación de la música de Stravinsky.

Otros estrenos del grupo fueron Los Justos, de Albert Camus, Un ligero dolor, de Harold Pinter, Mambrú se fue a la guerra (Sticks and bones), de David Rabe o Súbitamente el último verano, de Tennessee Williams.

Asimismo, por las crecientes dificultades económicas de mantenimiento de la sala, sujeta al régimen fiscal de cabaret pero sin los ingresos propios de este tipo de local, el TEI realizó nuevos montajes de obras ya representadas con anterioridad a la apertura del Pequeño Teatro, como Proceso por la sombra de un burro, de Durrenmatt, y Terror y Miseria del Tercer Reich, de Brecht, que en su anterior puesta en escena había sido prohibida nada más estrenarse. Esta vez se representó en Madrid en el Teatro Benavente y se realizó una gira por varias ciudades españolas; los insultos y amenazas recibidos por parte de grupos de la extrema derecha contribuyeron a despertar interés y convertir la obra en un éxito de público.

En marzo de 1976 el TEI publicó un comunicado en que llamaba la atención sobre su difícil sostenimiento económico y solicitó al Ministerio de Información y Turismo su reconocimiento como centro de interés cultural, a fin de poder contar con ayudas oficiales y tener una carga fiscal similar a la de las salas de Arte y Ensayo, petición que no tuvo respuesta. A fin de obtener ingresos la compañía realizó representaciones en teatros comerciales: Cándido, basado en la obra de Voltaire, en el Teatro Lara, y nuevamente Proceso por la sombra de un burro, en el Teatro Barceló, pero no fueron suficientes.

Previo requerimiento de pago de la deuda, el cierre del local tuvo lugar el 8 de julio de 1976 por orden judicial. La noticia fue recogida en la prensa: El País y La Vanguardia valoraron la calidad artística y la aportación experimental del TEI y lamentaron el poco interés de la Administración.

En 1976 se abrió otro local, la Sala Cadalso, para acoger las actividades de los grupos de teatro independientes.

Tras una etapa como Sala X, en 1977 se inauguró en la sala de la calle Magallanes 1 el Pequeño Cine Estudio, el primer minicine de Madrid, dedicado a la programación de cine cásico en versión original.

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